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La mejor estrategia para proteger mi patrimonio.

Ana Cardona

Publicado por Ana Cardona el 27 de marzo de 2017 16:15:14 CST
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¿Mi patrimonio necesita protección? Cualquier persona que tenga inversiones, propiedades o que sea accionista de una empresa, por pequeña o grande que sea, debería tener una planeación para ayudarle a administrar sus bienes de manera inteligente.

Por ejemplo: un fideicomiso te brinda la posibilidad de poner cada propiedad dentro de un contrato y la administración se asigna a un figura fiduciaria para que cualquier objetivo que tengas se incluya en el contrato y se cumpla cabalmente.

Cualquier persona con hijos, si cuenta con un patrimonio que eventualmente podría heredar, debería considerar la posibilidad de constituir un fideicomiso, para asegurarse que sea trasladado en su ausencia a quienes se les haya designado y evitar pasar por procesos complicados: como la posibilidad de una impugnación del testamento o tener que realizar gastos no previstos de notarios y abogados al momento de hacer la ejecución del testamento, o verse en la necesidad de designar un albacea (encargado del testamento), etc.

Este poder dejará instrucciones claras de lo que el fiduciario tiene que hacer para evitar este tipo de situaciones.

Puntualmente esta estrategia patrimonial no solo es un vehículo:

  • Es una protección que brinda confidencialidad.
  • Evita la posibilidad de ser impugnado, porque son instrucciones que se ejecutan tal y como el cliente las estableció.  
  • El cliente tiene el control de sus bienes los puede seguir administrando, instruyendo, implementando, retirando.

Inclusive en un momento que el fideicomiso no fuera necesario, puede llegar a cancelarlo.

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Transparencia a través de comisiones. Los impuestos pueden gravarse respecto a ciertos activos de una persona física o de una persona moral, etc. El hecho de ponerlos en un fideicomiso no implica modificación a las obligaciones que cada persona tiene ante las autoridades hacendarias.

Como persona física puedo poner todos mis activos dentro de un fideicomiso, pero no por ello dejaré de ser responsable del pago de mis impuestos y de hacer mis declaraciones, es decir,  lleva transparencia fiscal, salvo casos específicos. Por ejemplo, cuando destino parte de mis inversiones y sobre todo destino los rendimientos obtenidos de estas dentro del fideicomiso para financiar la escuela de mis hijos.

En esos casos los rendimientos que obtengo y que utilizo para pagar las colegiaturas, gastos escolares, los puedo acreditar a final de año en mi declaración como no gravables. Entonces, puedo obtener un beneficio fiscal. Dependerá de las características de cada persona.

Finalmente el fideicomisario no busca un objetivo de simplificar, ni de ahorrar impuestos, pero sí obtener un control, mucha tranquilidad y sobre todo confidencialidad.

También consideremos que no hay edad para adquirir un fideicomiso. Incluso podemos decir que existen fideicomisos para menores de edad, aunque suene extraordinario.

La razón que debe llevarte a pensar si debieras constituirlo o no, es considerarlo a partir de las propiedades que posees. Hay gente muy joven, incluso menor de edad, que heredó cantidades importantes o inmuebles, locales comerciales, etc. Todo requiere de una administración y protección. Lo que rige aquí es la necesidad de cada persona para administrar cada uno de sus bienes.

 

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